Una emblemática actriz de los años 70 desata fuertes reacciones tras salir a pasear con sus perros

Durante décadas, iluminó la gran pantalla con una belleza atemporal y un encanto cautivador. Su vida parecía un sueño: fama, éxito y amor con uno de los mayores iconos de la historia del cine.

Pero detrás del glamour se escondía una mujer que luchaba por mantenerse fiel a sí misma.

Hoy, esta mujer de 88 años atribuye a su fe el haberle ayudado a mantener los pies en la tierra a pesar de las desilusiones amorosas que marcaron su vida.

Una estrella entre los grandes

Su carrera como actriz abarcó géneros y generaciones. Con interpretaciones que combinaban ingenio y vulnerabilidad, obtuvo tres nominaciones a los Óscar, tres nominaciones a los Globos de Oro (ganando uno) y un Premio Saturn.

En 1983, se le concedió una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, un homenaje a una carrera que sigue siendo fuente de inspiración.

El público la adoraba por películas como Bob, Carol, Ted y AliceLa última de SheilaEl cielo puede esperar y Trampa mortal. Su versatilidad, ya fuera en el drama, el misterio o la comedia, la convirtió en uno de los talentos más brillantes de Hollywood.

Pero su verdadera historia comenzó fuera de las cámaras, en un romance que la cambiaría para siempre.

El amor que puso a prueba su espíritu

Se dice que una noche de 1961, Cary Grant estaba sentado solo en su casa de Beverly Hills, viendo la televisión mientras se acercaba la medianoche. Emitían un programa bastante corriente, hasta que una joven llamativa apareció en la pantalla. Tenía poco más de veinte años, una cascada de cabello rubio miel que le caía sobre un ojo, una nariz respingona, ojos grandes y curiosos, y unos labios carnosos que le llamaron la atención al instante.

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