Mis padres me borraron de sus vidas durante tres años. Y entonces, un día, dieron conmigo — a bordo de mi yate, amarrado en la marina de Cancún. —Te vas a mudar a los camarotes de la tripulación —ordenó mi padre, poniéndose mi bata de seda y dando un sorbo a mi tequila añejo de primera, traído de Jalisco—.
Mis padres me borraron de sus vidas durante tres años. Y entonces, un día, dieron conmigo — a bordo de mi yate, amarrado en la […]