Mi novio se negó a recoger mi paquete de rebajas, pero subió por nonagésima novena vez a ayudar a la vecina; cuando volvió sin camisa entendí que no era bondad: era la despedida que él aún no sabía que yo ya había firmado
La noche que Álvaro volvió sin abrigo, supe que ya no me pertenecía. No porque una prenda desaparecida fuera una prueba suficiente. Sino porque, cuando […]