“Mija… ¿por qué tienes la cara llena de moretones?”, preguntó mi padre al entrar a mi cumpleaños. Mi esposo sonrió y dijo: “Fui yo. Le di una cachetada en lugar de felicitarla.” Mi padre se quitó el reloj y me ordenó: “Sal al jardín. Ahora.” Entonces vi a mi suegra arrastrarse por la cocina… y todo cambió.
—Sí, fui yo. Le di una cachetada en vez de decirle feliz cumpleaños. Diego lo dijo con una sonrisa tan tranquila que por un segundo […]